Pensé que era un c*ño
No lo era. Pero si, esto tiene que ver con tu contenido.
En esta newsletter encontrarás
🎯 Actualización de mi objetivo: sin RRSS 1 semana
💭 Reflexión: Odio el concepto “Alto Valor”
💡 La acción creativa: COÑO
🎯 Actualización de mi objetivo: sin RRSS 1 semana y sin distracciones
Esta semana, según El Camino del Artista, debería evitar la lectura. Literal. Ni libros, ni blogs, ni artículos, nada. Pero como no vivo en una cueva (ni quiero), he hecho mi propia versión de ese detox creativo.
La idea es cortar con todo lo que me anestesia o me distrae de crear. Y después de analizarlo un poco, lo tengo claro: lo que me está drenando ahora mismo es la infoxicación. Así que aquí va mi plan:
A partir de mañana (sí, mañana, porque hoy ya lo he incumplido 😂), lo que voy a hacer es:
No leer noticias
No leer newsletters
Cero RRSS
No entrar en Discord (salvo en un canal muy concreto para una cosa puntual)
Solo voy a leer lo que necesito para los textos de clientes esta semana. Lo demás, fuera.
Es un experimento para ver qué pasa cuando apagas el ruido. Ya te contaré si lo consigo, me da el mono o me pongo a mirar fijamente la pared.
(Por si acaso, acepto memes y ánimos por email. Los comentarios a este post los leeré también más adelante)
💭 Una reflexión: Odio el concepto “Alto Valor”
Ya lo he dicho, y no puedes imaginarte el peso que me quito de encima.
Es una de esas expresiones que se han puesto de moda en redes. Hace unos años todo era engagement, ahora lo que se lleva es hablar de contenido de alto valor. Lo ves en vídeos, en posts, en cursos… está por todas partes.
Y te voy a ser sincera: me chirría.
Pero ojo, no porque no entienda la intención detrás. Hay sectores, negocios y creadores que realmente encaja el trasfondo tras estas dos palabras. Y me parece lógico que quieran etiquetar ese contenido de alguna forma.
El problema es que “alto valor” suena bien, pero no me dice gran cosa
(es como decir “muy interesante” sin explicar por qué).
Si lo pensamos bien, la palabra que deberíamos estar usando en la mayoría de esos casos es mucho más sencilla: útil.
(Que no es tan sexy, pero al menos es clara).
Porque pensemos en las publicaciones que más se consumen y difusión tienen: vídeos ASMR, humor absurdo, memes, trends tontos o, (siento lo que voy a decir ahora,) videos de explotar granos—, sinceramente, no me parece que ese contenido sea de “alto valor”.
¿Entonces?
Pues que el concepto en sí está tan trillado que ahora mismo me resulta vacío, difuso y muchas veces usado solo para venderte cursos, herramientas o fórmulas milagrosas.
La verdadera clave, más allá de etiquetas, es otra:
👉 ¿Eso que estás creando le interesa a tu audiencia?
👉 ¿Le aporta algo? ¿Lo quiere ver? ¿Lo disfruta? ¿Lo guarda?
Porque, sinceramente, lo que engancha no siempre es lo más profundo. A veces es un making of, un truco rápido, un meme bien pillado o un vídeo tonto en el momento justo.
Y ahí está el punto: el contenido de valor no algo extremadamente perfecto o super elaborado. Es lo que realmente el usuario encuentra útil, interesante o simplemente entretenido.
Muchas veces nos liamos intentando hacer algo tan especial que acabamos bloqueadas. Y al final, lo que funciona suele ser lo más sencillo y natural.
Asi que cuando estés creando “contenido de alto valor”, pregúntate esto:
¿Estoy haciendo algo que mi cliente realmente quiere ver?
(Lo demás, es humo con buen copy).
(¿has bajado hasta aquí buscando la palabra COÑO? Eso es porque…)
💡El sexo vende. Y el cerebro cae redondo.
En redes sociales hacemos scroll sin pensar. El pulgar va solo, la mirada salta de imagen en imagen. Tienes solo unos segundos para captar la atención de tu cliente. A veces, ni eso.
Pero el otro día, algo curioso me pasó: vi un anuncio y... tuve que volver atrás.
Mi cerebro había captado algo que no cuadraba del todo, y necesitaba asegurarme. Esta es la imagen que me hizo frenar el scroll:
¿Tú también has visto lo mismo que yo?
No se ha apoderado de ti la locura. Esto es completamente intencionado.
Una cosa que no muchos saben es que el cerebro tiende a ser vago. Siempre intenta usar el mínimo esfuerzo posible. Así que cuando ve una forma que cree reconocer, no se molesta en comprobarla. La interpreta, la completa y sigue adelante.
Esto se llama percepción top-down. Significa que no percibimos el mundo solo con los ojos, sino con lo que ya sabemos. Es decir, el cerebro usa recuerdos, experiencias y expectativas para rellenar los huecos de lo que está viendo. Va de arriba (mente) hacia abajo (sentidos).
Y dentro de esto está lo que se conoce como pareidolia: cuando ves cosas familiares (como caras o cuerpos) en objetos que no tienen nada que ver. En este caso: una vagina en un expositor de joyas.
💥 ¿La clave aquí? Que ese pequeño cortocircuito mental hace que el usuario vuelva atrás. Ese retroceso es oro.
Porque por pura inercia el usuario pasa. Pero si vuelve, si se detiene, si mira dos veces, es que has captado su atención. Y no solo eso: has activado algo emocional, algo instintivo. Y eso en marketing... vende.
🗒️Si en tus estadísticas de instagram tienes muchos retrocesos,
entonces es buena señal.
Así que la próxima vez que diseñes una campaña o un visual, pregúntate:
👉 ¿Hay algo aquí que haga al cerebro frenar?
👉 ¿Estoy provocando curiosidad, sorpresa o confusión (de la buena)?
👉 ¿Doy motivos para mirar dos veces?
A veces no se trata solo de ser bonito.
Se trata de hacer algo que genere curiosidad.


